Cómo está hecho esto
La regla
Ninguna cifra entra a la base sin dos cosas: el nombre de la fuente y la dirección donde cualquiera puede verificarla. No hay estimaciones ni cifras reconstruidas. Donde el dato no existe, el sitio dice que no existe.
Por qué todo empieza en Londres
Amnistía no publica un estado financiero combinado de todo el movimiento. Lo que sí existe es la contabilidad auditada del centro: el Secretariado Internacional funciona como Amnesty International Limited, una sociedad británica limitada por garantía. Junto a ella hay una hermana caritativa, Amnesty International Charity Limited, y la sección británica partida en dos, porque el derecho inglés no admite la campaña política como fin benéfico. Esa partición no es un detalle administrativo: decide cuánto se puede ver de cada parte.
Cuentas escaneadas
Las entidades benéficas rinden a la Charity Commission, que publica datos. Las que no lo son —incluido el Secretariado, que es donde está la plata— sólo depositan cuentas en Companies House, y ahí se publican como PDF escaneado. Este sitio los lee del propio escaneo, página por página, y saca de ahí el estado de actividades: ingreso por origen, gasto por destino y fondos restringidos y libres. Es la única cifra auditada y pública que existe para el centro del movimiento.
Las secciones nacionales
Cada sección rinde cuentas a su propio Estado y lo que se ve cambia según el país. El IRS estadounidense publica nombre, cargo y sueldo de cada directivo; la Charity Commission publica cuántos empleados hay en cada banda por encima de 60.000 libras; la ACNC australiana desglosa ingreso y gasto; Companies House aporta el historial completo de nombramientos.
Las monedas
Cada cifra se guarda en la moneda en que la publicó la fuente y, además, convertida a euros y a dólares con la media anual de las cotizaciones diarias del Banco Central Europeo.
Qué no hace este sitio
No audita a Amnistía ni evalúa si gasta bien. Ordena lo que Amnistía y los Estados ya publican, de forma que se pueda mirar junto. Las conclusiones las saca quien lee.